Es verdad, soy un modelo viejo en una sociedad diferente.
Mucho de lo que digo no encaja y quizás hasta puede llegar a molestar o ser mal visto.
Sé que no voy a la misma velocidad de estos tiempos y tengo claro que ya vengo con un montón de nanas, producto del paso de los años.
También tengo muy presente que no me queden demasiados kilómetros por recorrer, pero aun tengo cosas para dar y quiero disfrutar a mi velocidad, en mis tiempos y a mi manera.
Estoy dispuesto a actualizar lo que sirva para mejorar mi viaje, pero sin que ello signifique que debo abandonar mis convicciones o mis principios para poder encajar.
¿Te estás preguntando si podés acompañarme?
Claro que sí. me encantaria. Pero recordá que es mi viaje y son mis normas de convivencia.
No llamo a nadie. No obligo a nadie. Agradezco a quienes deciden acompañarme.
Algunos lo harán por unos metros, otros por algunos kilómetros y, seguramente, los menos irán conmigo hasta el final del camino.
También agradezco a quienes deciden bajarse.
A los que no comparten las normas del viaje, les agradezco que no se queden para intentar cambiar el rumbo.
Agradezco que no se conviertan en una carga innecesaria.
Es muy duro el camino como para, encima, llevar más peso del necesario.
No creo que esto me convierta en una mala persona.
Simplemente, por lo que queda del viaje, me va a permitir ser auténticamente yo.
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